¿Sabías que el estado de tus encías puede repercutir en tu salud general? Existen estudios que demuestran que las bacterias en esta zona pueden pasar al torrente circulatorio, aumentando el riesgo de sufrir patologías cerebrovasculares, respiratorias, neuronales…

Compartimos aquí una serie de recomendaciones del Consejo General de Dentistas para evitar problemas con la placa bacteriana. ¡Toma nota!

La principal amenaza para la salud de nuestras encías es la acumulación de bacterias sobre los dientes: la placa bacteriana. Esta comienza a depositarse en el surco gingival (el espacio que existe entre dientes y encías) pocos minutos después del cepillado dental. Si no se limpian, su actividad provoca sangrado e inflamación. Esto es lo que se conoce como gingivitis, una patología que, con la higiene y el tratamiento profesional adecuados, puede ser reversible.

Si no se toma ninguna medida, las toxinas de estas bacterias continuarán su actividad y derivará en una periodontitis. En ella, la afectación comenzará a profundizar desde la encía hasta el hueso que sostiene los dientes en la boca, pudiendo provocar su pérdida en algunos casos. Se trata de una enfermedad cuyos daños son irreversibles y las medidas de higiene y el tratamiento profesional solo pueden conservar lo que no haya sido dañado.

Consejos frente a la placa bacteriana

Para evitar desarrollar estas patologías, se recomienda seguir correctamente unos sencillos consejos:

  • Cepillado dental 2 o 3 veces al día, durante 2 minutos, y asegurando que alcanzamos toda la superficie de todos los dientes. En este punto, es conveniente resaltar que existen cepillos eléctricos de cabezal redondo que ofrecen mayor eficacia en la eliminación de placa que los cepillos manuales. Incluso algunos modelos incorporan tecnologías que permiten facilitar al paciente controlar el tiempo, la presión ejercida y hacer una distribución correcta del cepillado.
  • Utilización de dentífrico con flúor y con algún componente antibacteriano (fluoruro de estaño, por ejemplo) en la cantidad correcta (tamaño de un garbanzo a partir de los 6 años y en adultos).
  • Reforzar la higiene interdental con cepillos interproximales. Otras opciones son la seda, los colutorios (si los recomienda el dentista) o los irrigadores, dependiendo de la habilidad del paciente y la accesibilidad de determinadas zonas de la boca.
  • Eliminar el consumo de tabaco.
  • Visitar periódicamente al dentista, al menos, 1 vez al año. No obstante, el dentista puede recomendar seguir un plan de mantenimiento con visitas cada 3 o 4 meses según el grado de afectación del paciente y sus características individuales.

En resumen, el control de la placa bacteriana repercute directamente en la salud oral, pero también en la salud general, por lo que los cuidados en casa y las visitas al dentista son clave para mantener una buena salud gingival, bucal y general. Porque una boca sana es mucho más que una bonita sonrisa.